El aceite de oliva de orujo tiene ahora un nuevo aliado que le puede ayudar a salir del bache en el que cayó hace ya varios años a causa de la alarma sanitaria por los niveles del benzopireno, y del que aún hoy no ha logrado salir. De hecho, el consumo de esta variedad de caldo de oliva es un 60 por ciento inferior al que se registraba hace seis años.
Tras un nuevo descubrimiento científico, puede que el consumidor vuelva a confiar en el aceite de orujo. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de la Grasa de Sevilla, con la doctora Valentina Ruiz a la cabeza, acaba de descubrir un nuevo aceite de orujo más saludable. Se trata del 'aceite de repaso o de segunda centrifugación', un caldo especial diferente al que estamos acostumbrados a ver. Se obtiene a través de un innovador método en el que no se usan disolventes ni altas temperaturas, es decir, precisamente los elementos que derivan en los componentes tóxicos que años atrás produjeron que este aceite gozara de una mala fama.
¿Cuál es la ventaja más importante de este producto? Pues que posee pequeñas cantidades de triterpenos, que son unas sustancias que actúan contra las enfermedades cardiovasculares. Los investigadores han comprobado que la ingesta prolongada resulta muy positiva, ya que evita la proliferación de las células que dan lugar al astrocitoma, un tipo de tumor cerebral. Es importante señalar que también el aceite de oliva virgen, del que se han comentado sus múltiples propiedades beneficiosas para la salud en los últimos años, contiene esta sustancia, pero en menor cantidad.
Más propiedades
Los investigadores que han realizado este hallazgo apuntan a que los triterpenos proceden de la cutícula de la aceituna, aunque añaden que no todas las propiedades beneficiosas del olivo se encuentran en su fruto, asegurando que todavía quedan por analizar muchos aspectos de otras zonas de este árbol que por el momento no se han estudiado, como pueden ser la corteza en incluso la hoja, y que pueden llegar a ser elementos muy beneficiosos para la salud.
De momento, la patente de este producto se encuentra en poder del CSIC y ahora se está desarrollando. Está previsto que el aceite de repaso, con las propiedades anteriormente descritas, esté en el mercado en aproximadamente cuatro meses. De momento, no se conoce el precio con el que se comercializará, aunque se prevé que tenga un coste superior a otros aceites de orujo, pero inferior a caldos de oliva de calidad más elevada. Puede suponer así una llamada a todos aquellos consumidores que abandonaron su ingesta tras la alarma sanitaria, además de atraer a los que toman otros caldos vegetales.
De momento, el consumo de aceite de orujo de oliva a nivel industrial sí se ha recuperado en gran medida, mientras que el gran perjudicado ha sido el de la botella envasada, es decir, el que el ciudadano compra en la estantería del supermercado. Se estima el consumo anual en la actualidad entre las 80.000 y las 90.000 toneladas. Antes de la crisis, la mayor parte de los beneficios de este sector se obtenían gracias al caldo envasado. Según el presidente de la Asociación Nacional de Extractores de Orujo (AENO), Fernando Muñoz, «hay muchas cadenas de distribución que dejaron de ofrecerlo y no lo han vuelto a incorporar entre sus productos, a pesar de que se ha demostrado que la alerta estuvo totalmente injustificada y que no existía motivo para realizarla. El daño fue tal que algunas empresas tuvieron que cerrar ante la bajada tan brutal de ventas», apunta.
Las propiedades que se revelan ahora de esta variedad de aceite de oliva se unen además a la coyuntura favorable que atraviesa el orujo en el mercado y que puede abrir una puerta a los productores y envasadores de caldos lampantes y refinados. Y es que su gran competidor, el aceite de girasol, está subiendo su precio en los últimos meses, acercándose mucho al precio de los jugos de oliva. Mientras que el de girasol ha subido en un año alrededor de un 30 por ciento, el de oliva se ha abaratado en torno al 18 por ciento. Así las cosas, ambos productos se han acercado más en precio, por lo que los consumidores pueden encontrar hoy día ambos productos a precios similares, ya que el orujo sólo es unos céntimos más caro que su competidor.
Consumo en España
Actualmente, el consumo medio de aceites comestibles en España sitúa al aceite de oliva, con gran diferencia, como la principal grasa vegetal que entra en los hogares españoles, ya que representa el 53 por ciento del consumo. Le siguen el de girasol, con el 34 por ciento de las ventas; el de orujo, con el 7 por ciento de la cuota de negocio; y el de semillas, que acapara el 6 por ciento.
Está claro que es una gran oportunidad para que los fabricantes de orujo se aprovechen de esta situación y puedan sobreponerse al mal momento que atraviesan. Por todo ello, los olivareros jienenses están a la expectativa. Esta coyuntura puede mejorar sensiblemente la penetración de lampantes y refinados en canales de enorme interés como el Horeca (hoteles, cafeterías y restaurantes).