Los trabajos de investigación que se desarrollan en el marco del programa de Seguimiento Ecorregional del Paisaje Protegido del Corredor Verde del Guadiamar (SECOVER), confirman que se ha producido una mejora ambiental tanto del río como de su área de influencia. Los datos se han conocido en una visita realizada por la directora general de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, Charo Pintos, a la zona tras cumplirse diez años del vertido minero. Entre los datos más evidentes se encuentran la estabilización de las condiciones físico-químicas del río, así como un descenso considerable respecto a estudios anteriores del contenido de metales pesados y arsénico. Igualmente, es patente la recolonización de significados grupos faunísticos como los peces o las aves, indicadores claros de una mejora notable de la salud ambiental de este singular entorno. Pintos destacó en la visita que "hay algunas zonas del corredor cuya situación ambiental es incluso mejor que antes del vertido".El proyecto del Corredor Verde del Guadiamar, que comenzó siendo una respuesta a la catástrofe ecológica acaecida en abril de 1998, ha permitido sobre una sólida base científica la recuperación de la cuenca, abarcando tareas de restauración de humedales, recuperación de riberas, vías pecuarias, actuaciones de uso público, interpretación de la naturaleza y acciones de educación ambiental.Todo ello permitirá en breve convertir este corredor en un auténtico pasillo ecológico que conecte Doñana con Sierra Morena, paliando el aislamiento que en la actualidad sufren algunas de las especies más amenazadas, así como los espacios protegidos más emblemáticos.El equipamiento de uso público del Corredor Verde del Guadiamar está constituido por el área recreativa de Las Doblas, por un sendero peatonal y cicloturista que discurre por ambas orillas del río, el jardín botánico de Buitrago (Aznalcázar), el mirador de Benacazón y el centro de visitantes de Aznalcázar.